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Salud

Salud 2023: un problema de peso

Lamentablemente, siempre habrá quien no pueda evitar, por genética y constitución metabólica, que su cuerpo acumule grasa y miradas de desprecio

Por Pablo Colado – theconversation.com               

/ Foto El Tiempo

En 2023, la revista Science ha elegido como avance científico del año los nuevos medicamentos contra la obesidad. La semaglutida –que es como se denomina genéricamente a esta familia de fármacos– se dispensa bajo el nombre comercial de Ozempic, Rybelsus o Wegovy y ha suscitado tal expectación que casi podríamos calificarlo de fenómeno cultural.

Funciona generando sensación de saciedad, aunque como advertía María Josefa García Barrado, profesora de Farmacia en la Universidad de Salamanca, de poco sirven estos apoyos farmacológicos si no se acompañan de ejercicio físico y hábitos dietéticos saludables. La receta de toda la vida, vamos.

De cualquier forma, el revuelo levantado por el Ozempic y compañía revela la dimensión de un problema enquistado en las sociedades modernas. Cientos de millones de personas en todo el mundo son víctimas de lo que la Organización Mundial de la Salud ha bautizado como “globesidad”, estrechamente asociada a una larga retahíla de dolencias: diabetes tipo 2, déficits inmunitarios, trastornos cardiovasculares, declive cognitivo, algunos tipos de tumores, etc.

DISEÑADOS PARA ALMACENAR ENERGÍA

Nuestra biología y el estilo de vida contemporáneo no ayudan a mantener la línea, precisamente. Recordaba Guillermo López Lluch, de la Universidad Pablo de Olavide, que la evolución ha moldeado el organismo humano para enfrentarse a largas épocas de carestía y almacenar la mayor cantidad de grasa posible. Si a esto sumamos el sedentarismo y el consumo de alimentos procesados (con sus generosas dosis de azúcares, grasas y sales), la tormenta perfecta está servida.

Nick Fuller, de la Universidad de Sidney, añadía el hándicap del “efecto rebote”, también enraizado en nuestra dotación biológica de serie: el cuerpo humano trabaja para mantener el peso alrededor de un punto de ajuste, activando los cambios fisiológicos que garanticen la recuperación de los kilos perdidos. Es una respuesta de supervivencia.

Hay que tener en cuenta, además, que no todos partimos desde la misma casilla de salida en la carrera contra la obesidad. Un estudio de la Universidad de Granada mostraba que ciertas circunstancias vitales predisponen a que ganemos peso más fácilmente. Influyen desde factores de personalidad (el neuroticismo o la conformidad) o el hecho de ser mujer, hasta los bajos ingresos económicos o estar en una situación de desempleo.

Y, por supuesto, tampoco nos podemos olvidar del ineludible peso de la herencia genética. Se estima que nuestros genes contribuyen hasta un 20 % en la determinación del índice de masa corporal, aunque solo se han identificado un 2,7 % específicamente vinculados a la obesidad.

En el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Alimentación han descubierto este año que una variación en uno de ellos, el FNIP2, es más frecuente en las personas delgadas. Esto puede acarrear importantes implicaciones en el tratamiento y la prevención del exceso de grasa corporal, como nos contaban los propios investigadores.

MUCHO CUIDADO CON LAS DIETAS-EXPRÉS

Con todo, es mucho lo que está en nuestra mano para evitar que la báscula nos amargue el día cada mañana. Y en primer lugar, tener claro lo que no debemos hacer, por mucho que nos urja lucir tipo o mantenernos saludables. Sistemáticamente, debemos desconfiar de las dietas milagro que propagan día sí día no las redes sociales, a menudo vinculadas a algún famoso que la ha puesto en práctica “con resultados increíbles” y en poco tiempo.

Este año, nuestros expertos han marcado con la cruz unas cuantas: el régimen del vinagre que seguía Lord Byron y casi le llevó a la tumba; el hábito de beber tres litros de agua al día; las dietas basadas en un solo alimento o una sola comida al día, como hace Bruce Springsteen; o la dieta del pomelo que se puso de moda en Hollywood hace cien años.

Así que el único secreto, aunque suene aburrido a estas alturas, estriba en llevar una alimentación sana, variada y equilibrada, rica en frutas y verduras, y moverse lo más posible. Es verdad que las investigaciones recientes han concluido que el ejercicio por sí solo tiene un impacto mínimo en el peso, pero si acompaña a un régimen adecuado conseguiremos mantener nuestras reservas de masa muscular y la pérdida de kilos a largo plazo. Por no recordar todos los beneficios físicos y mentales que depara plantarle cara al sedentarismo.

EL ESTIGMA DEL PESO

Lamentablemente, siempre habrá quien no pueda evitar, por genética y constitución metabólica, que su cuerpo acumule grasa y miradas de desprecio: gran parte de la sociedad sigue pensando que todos los afectados por la obesidad son vagos, comen demasiado o no hacen suficiente ejercicio.

Alejandro Magallares, psicólogo de la UNED, nos revelaba que muchas personas sufren el llamado “estigma del peso”, y aportaba datos escalofriantes. Un estudio realizado en Italia con menores de entre 6 y 14 años encontró que el 44,4 % de los participantes con obesidad severa había experimentado agresiones verbales, en comparación con el 10,1 % de los niños con un peso saludable. Y en cuanto a la violencia física, nada menos que el 21 % de los menores afectados por una obesidad grave recibieron este tipo de vejaciones, frente al 5,4 % de los escolares con un índice de masa corporal dentro de los parámetros considerados normales.

Porque más allá de la estética y la salud, la obesidad es un formidable problema social que debe abordarse con sentido y, también, sensibilidad.

Salud

Contacto con personas y animales mejora nuestra salud física y mental

El análisis de más de 200 estudios en casi 13.000 individuos señala que los abrazos, las caricias y los masajes pueden reducir el dolor, la depresión y la ansiedad en adultos y niños

Contacto con personas y animales mejora nuestra salud

Por Sinc

Foto Pixabay

El tacto, el sentido que nos mantiene en constante contacto con la realidad, es el primero que se desarrolla en los recién nacidos. Investigaciones anteriores ya estudiaron cómo la forma más directa en que interactuamos con el mundo es positiva para la salud física y mental, aunque no tuvieron en cuenta la influencia de otras variables, como los tipos de contacto o quién lo aplica.

Hoy, la revista Nature Human Behaviour publica una revisión sistemática y un metaanálisis de un total de 212 estudios, en los que participaron 12.966 personas, para explorar las ventajas que suponen las caricias.

Los autores, liderados por Julian Packheiser, neurocientífico de la Universidad Ruhr de Bochum (Alemania), hallaron pruebas sólidas de beneficios para la salud en adultos que practicaban el contacto físico con otros seres humanos u objetos –incluidos robots o almohadas para abrazar–.

“Nuestro estudio es importante porque las intervenciones táctiles pueden ser una herramienta muy poderosa para mejorar el bienestar de la población general”, explica a SINC Packheiser. “Sin embargo, necesitamos saber cuáles son los factores moderadores que influyen en su eficacia”.

EL PODER DE UN ABRAZO

Los autores encontraron los mismos beneficios para la salud física y solo ligeramente inferiores para la salud mental cuando los humanos tocaban a otros humanos en lugar de a un objeto, publicó Verónica Fuentes en un artículo en Sinc.

“Esto es muy importante para las personas que no tienen contacto con otros, por soledad o enfermedad”, afirma Packheiser. “Esto fue así para todos durante la pandemia, por lo que este resultado puede ser de especial importancia para el futuro”.

La frecuencia de las caricias también parece tener importancia, ya que las intervenciones más frecuentes tuvieron efectos más beneficiosos. De la misma forma, fueron eficaces para mejorar la salud mental tanto de poblaciones clínicas y sanas por igual.

Asimismo, la eficacia de las caricias fue relativamente la misma en todas las culturas analizadas, grupos de edad y sexos.

Sin embargo, no hubo diferencias en función del tipo de contacto (como masajes o abrazos). “Los masajes, abrazos o caricias parecían ser igual de eficaces. La duración de la caricia tampoco era importante, pero sí la frecuencia de la intervención. Así que recibir un masaje a menudo es mejor, pero no tiene por qué durar mucho tiempo”, añade.

“Las personas que acudían a un masajista mejoraban tanto como las que recibían caricias de un amigo o de su pareja”, expone. “No obstante, en los recién nacidos la situación era distinta, ya que los bebés mejoraban más cuando eran sus padres los que les tocaban que cuando lo hacía una enfermera”.

EL CONTACTO BENEFICIA SOLO SI ES CONSENTIDO

Los autores también observaron efectos más potentes cuando se tocaba la cabeza (por ejemplo, la cara o el cuero cabelludo) en comparación con otras partes del cuerpo, como el torso, y que el tacto unidireccional era más beneficioso que el bidireccional.

El consentimiento es imprescindible para mejorar los síntomas de dolor, ansiedad y depresión en humanos. Si existe y hay deseo de contacto, solo podemos aconsejar que las interacciones táctiles se incorporen más a los contextos terapéuticos.

Es importante señalar que el tacto en estos estudios siempre fue consentido. “El consentimiento es imprescindible para mejorar los síntomas de dolor, ansiedad y depresión en humanos. Si existe y hay deseo de contacto, solo podemos aconsejar que interacciones como abrazos o masajes, se incorporen más a los contextos terapéuticos para aliviar estos sentimientos”, continúa Packheiser.

“Podría ser una acción complementaria a las terapias existentes en, por ejemplo, síndromes de dolor o trastornos depresivos: dar a las personas, por ejemplo, una manta con peso o un robot social, o buscar más contacto en su entorno”, sugiere. “Esperamos que nuestro estudio repercuta a largo plazo en los responsables políticos, que podrían aplicar medidas de este tipo”.

PRÓXIMAS INVESTIGACIONES

Los autores sugieren que los trabajos futuros deberían explorar la eficacia de diferentes intervenciones táctiles en ensayos controlados de gran tamaño para garantizar la solidez de estos resultados.

Además, podrían examinar si las interacciones táctiles son igual de eficaces en diferentes culturas, ya que la mayoría de los estudios actuales proceden de culturas de países de ingresos medios y altos.

“Adoptamos un enfoque tan global que a menudo faltan detalles. Aunque sabemos que, por ejemplo, la salud mental no mejoró tanto con el contacto robótico como con el humano, no pudimos comprender por qué”, puntualiza Packheiser. “Los mecanismos que subyacen a estos hallazgos siguen sin entenderse bien”.

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Salud

Cultivan un pequeño hígado en un paciente

«En una primicia médica, ya hemos dosificado a nuestro primer paciente en un ensayo clínico utilizando sus propios ganglios linfáticos como biorreactores vivos para regenerar un órgano ectópico», declaró el doctor Michael Hufford, director general de LyGenesis

Por LG – Ética Prensa

Foto LyGenesis

LyGenesis, una empresa biotecnológica en fase clínica que desarrolla terapias celulares para grandes necesidades médicas no cubiertas, ha anunciado recientemente que se ha administrado la dosis al primer paciente en su ensayo clínico de fase dos que evalúa su primera terapia celular regenerativa alogénica de su clase trasplantada a los ganglios linfáticos de los pacientes como posible tratamiento de la enfermedad hepática terminal (ESLD).

«En una primicia médica, ya hemos dosificado a nuestro primer paciente en un ensayo clínico utilizando sus propios ganglios linfáticos como biorreactores vivos para regenerar un órgano ectópico», declaró el doctor Michael Hufford, cofundador y director general de LyGenesis.

Esta terapia “será potencialmente un hito notable de la medicina regenerativa al ayudar a los pacientes con ESLD a cultivar nuevos hígados ectópicos funcionales en su propio cuerpo. Si nuestro estudio tiene éxito y obtenemos la aprobación de la FDA, nuestra terapia celular alogénica podría permitir que un hígado donado tratara a muchas docenas de pacientes con ESLD, lo que podría ayudar a inclinar el actual desequilibrio entre la oferta y la demanda de órganos a favor de los pacientes», sostuvo.

Por su parte, el doctor Richard Marshall, consejero delegado de Juvenescence, inversor en LyGenesis, consideró que este ensayo clínico anuncia algo más que un hito importante en el estudio de la medicina traslacional del laboratorio al lecho.

 “Es un excelente ejemplo de los esfuerzos de investigación en curso de LyGenesis para traducir descubrimientos científicos innovadores de vanguardia, como el uso de los ganglios linfáticos como biorreactor para cultivar órganos ectópicos funcionales, en una realidad clínica para los pacientes que padecen enfermedades potencialmente mortales. La plataforma de terapias celulares regenerativas de LyGenesis se extiende más allá de la ESLD a la diabetes de tipo 1, la enfermedad renal y el envejecimiento», explicó en una publicación especializada.

Justin Briggs, socio operativo de Prime Movers Lab, otro inversor en LyGenesis, opinó que la plataforma de terapia celular de LyGenesis representa una oportunidad comercial potencial realmente notable.

“Y puede ser transformadora para los pacientes con insuficiencia hepática crónica que no tienen acceso a un hígado de donante. El uso de una ecografía endoscópica como vía de administración de la terapia celular de bajo riesgo y coste es otra forma en que esta tecnología pionera podría proporcionar a los pacientes acceso a terapias que salvan vidas y abordar complejos retos médicos dando un vuelco a la medicina de los trasplantes», añadió.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com

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Salud

Estar mucho tiempo sentado provoca problemas de salud y resta años de vida: cuántas horas son riesgosas

Un estudio reveló que estar más de 11 horas al día sentado aumenta el riesgo de muerte en un 57%

Por Ámbito

Foto Ámbito

El sedentarismo se ha vuelto algo cada vez más común a lo largo de los años. Las computadoras del trabajo, combinadas a los dispositivos móviles provocaron que las personas pasen mucho tiempo sentadas, lo que puede generar problemas de salud.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California reveló que permanecer mucho tiempo sentado resta años de vida y explicaron qué sucede si se le suma ejercicio a la rutina de una persona que suele estar sentada durante varias horas.

En primer lugar, el estudio reveló que estar más de 11 horas al día sentado aumenta el riesgo de muerte en un 57%. Lo cierto, es que un estilo de vida sedentario, sumado a una rutina laboral en oficina, puede desencadenar en problemas de salud crónicos, tales como enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, osteoporosis y ciertos tipos de cáncer.

Además, el estudio indicó que las mujeres son más propensas a sufrir las consecuencias de permanecer mucho tiempo sentadas, ya que las investigaciones evidenciaron una correlación entre el sedentarismo y un aumento en el riesgo de mortalidad.

Incluso, para la investigación, analizaron a un total de 5.856 mujeres de entre 63 y 99 años. El mismo consistió en colocarles un monitor de actividad en la cadera durante siete días y, luego de hacerles seguimiento durante una década, constataron la muerte de 1.733 de las participantes.

Según el análisis, las mujeres que permanecían sentadas más de 11.7 horas diarias, presentaban un incremento del 30% en el riesgo de mortalidad.

QUÉ PASA SI SE REALIZA EJERCICIO

Con respecto al ejercicio, los investigadores vieron que agregarlo a la rutina no anula los riesgos para la salud de estar mucho tiempo sentado. Por el contrario, el riesgo de muerte prematura seguía existiendo con mayores cantidades de ejercicio de moderado a vigoroso.

De todas formas, otros estudios indicaron que caminar entre 9.000 y 10.500 pasos cada día reduce el riesgo de muerte prematura, incluso en aquellos que permanecen mucho tiempo sentado. Los científicos identificaron que cuantos más pasos daban las personas, menor era su riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

LAS RECOMENDACIONES

Daniel Bailey, profesor titular de ciencias del deporte, la salud y el ejercicio, Universidad Brunel de Londres, hizo referencia a aquellos estudios que aseguran que permanecer sentado durante más de 30 minutos puede aumentar el azúcar en sangre y la presión arterial y sostuvo que una solución para evitarlo sería tener un escritorio elevado que permita trabajar de pie por momentos o levantarse y caminar.

Con respecto al tiempo frente al televisor y dispositivos tecnológicos, el especialista también recomendó ponerse de pie durante las pausas de los anuncios publicitarios.

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