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Cultura

Breve historia de las instituciones democráticas

Así llegamos a nuestro tiempo, cuando nuevamente encontramos instituciones democráticas que, lejos de ser defensoras del pueblo, son defensoras del déspota

Por Victorino Muñoz

/ Foto Laboratorio 717

Aunque la vida humana comenzó, quizás, cientos de miles de años antes, las ciudades nacieron, presumiblemente, hace sólo unos 7500, en el territorio que según nos enseñaron en la escuela se llamaba Mesopotamia. Se les atribuye, por lo tanto, a los sumerios ser pioneros en esta forma de organización, si es que puede llamárseles así, dado que algunas no son precisamente organizadas (sin aludir personalmente a la capital de este país). Con todo, el vivir en ciudades demandó, de parte de sus habitantes, la existencia de mecanismos para tratar de ponerse de acuerdo en eso de tomar las decisiones, en función, sino de todos, por lo menos de una mayoría (aunque esto a veces sólo significa una minoría: la que detenta el poder).

En un principio, durante mucho tiempo, o aún ahora, muchas ciudades y estados han tenido un soberano: una persona investida de un poder especial, atribuido a menudo por influencia (o injerencia) divina, o por otro que está más arriba (también con influencia divina); alguien que toma las decisiones, llámese príncipe, rey, emperador, señor feudal, hasta sacerdotes de alguna religión. Pero en otras ocasiones, han sido grupos los que gobiernan, organizados en algo parecido a lo que hoy día llamamos una asamblea, propiciando que la potestad no recaiga en una sola persona sino en varias, con lo cual se espera, a su vez, que las decisiones sean producto de una discusión (aunque a veces sólo hay discusiones, sin decisión).

Ahora bien, una de las primeras instituciones más o menos democráticas, de las que se tiene noticia, es la ecclesía, constituida en la antigua Grecia hacia el año 600 A.C. Esta era la principal asamblea de la democracia ateniense, tenía un carácter más o menos popular, ya que era abierta a todos los ciudadanos varones con 2 años de servicio militar; se aclara que la palabra ciudadanos no tenía, para los griegos, el mismo sentido que tiene para nosotros; ya que no todos los habitantes de las ciudades lo eran. Luego, en la ecclesía eran elegidos por votación los magistrados, quienes a vez designaban a los miembros del Areópago, que sería lo que es hoy día nuestro tribunal supremo.

Pero todavía tendrían que pasar muchos años, cientos, miles, para que comenzaran a establecerse instituciones democráticas propiamente, en el sentido más amplio del término: del senado y los triunviratos romanos, pasando por las asambleas de hombres libres de los pueblos llamados bárbaros y el consejo del Parlamento que gobernó en Inglaterra después de la muerte de Enrique V, hasta  los tribunales del pueblo durante la revolución francesa, se vivieron épocas en las que se sucedían y alternaban (aún hoy ocurre) períodos autocráticos con períodos en los que se intenta consolidar formas de gobierno en las que los ciudadanos, las mayorías, puedan ser de verdad quienes toman las decisiones, y no unos pocos que dicen actuar en nombre del pueblo (pero sólo nombran al pueblo para llamar a elecciones o cuando quieren engañarnos, como ustedes seguramente estarán pensando).

Así llegamos a nuestro tiempo, cuando nuevamente encontramos instituciones democráticas que, lejos de ser defensoras del pueblo, son defensoras del déspota. Esto parece que está eternamente condenado a repetirse; y yo me pregunto, pensando en esos nidos de ratas en los que parece refugiarse lo peor de la humanidad, si vivimos tantos siglos sin ellos, y si no sirven para lo que realmente deben servir, ¿de qué vale tenerlos? ¿Para qué hacen falta? Podríamos estar muy bien sin ellos. Digo, si el país funcionó cientos de años sin consejos electorales, ¿para qué tenerlos? No me dirán que son un avance. Esas instituciones sería mejor desmantelarlas, pieza por pieza, y volver a reinventarlas, como tantas otras.

Recuerdo que una vez, cuando yo aún cursaba mi carrera, un decano de la facultad fue golpeado por un grupo de estudiantes, quienes en asamblea lo conminaban a tomar una decisión; pero sólo recibieron de dicho funcionario burlas y remedos. El triste personaje estuvo un día en el hospital y más de un mes sin volver a su puesto. Y mientras tanto seguía funcionando todo en la facultad: eran las secretarias las que hacían el trabajo; ese señor lo único que sabía era firmar. Dicho episodio siempre viene a mi mente cada vez que me dicen que tenemos que esperar la decisión de unos inútiles para ejercer un derecho que históricamente nos hemos ganado: elegir.

Y es que si me dicen cuándo debo elegir, de qué modo, entonces siento que no es ninguna elección, es imposición. La tarea de arbitrar, como en el fútbol, no quiere decir jugar (ni con la pelota ni con el ánimo de los electores). Por tanto, considerando todas esas desviaciones, casi diría yo, aberraciones, no hay ni debe haber tal cosa como un poder electoral ejercido por una institución. El poder de elegir está en los ciudadanos. Esta es la única democracia posible. Dicho de otro modo: todas las instituciones son posteriores a las asambleas de ciudadanos; o aún, las instituciones son un producto histórico de las asambleas de ciudadanos. Ellos dependen de nosotros. No al contrario.

Cultura

Una web para cautivarnos con la poesía

Entrevista a María Antonieta Flores, que además de ser una reconocida poeta con una amplia trayectoria, mantiene desde hace años varios espacios dedicados a la difusión de la literatura

Una web para cautivarnos con la poesía

Por Victorino Muñoz

Foto Cortesía – El Universal

María Antonieta Flores, además de ser una reconocida poeta con una amplia trayectoria, mantiene desde hace varios años espacios dedicados a la difusión de la literatura, tanto en su cuenta de la red social X (@epifitas) como en la página El cautivo, con respecto a la cual conversamos en esta ocasión.

Comienzo por preguntarte, ¿por qué El cautivo? Digo, es obvio, por lo que se lee en el epígrafe de la página de inicio, que es un pasaje de Cervantes. Pero, ¿por qué precisamente esa elección?

El mundo de lo barroco siempre me ha atraído, no solo en la poesía y la música, en el arte en general y en la naturaleza. Uno de los tópicos propios de la época en que se vivió el esplendor del barroco, era El cautivo. Cuando me planteé qué título le pondría a la revista no recuerdo mucho cómo llegué al título, creo que hubo una serie de sucesos en sincronía que se conjuntaron. No opté por la cautiva porque iba a remitir directamente a la obra de Esteban Echeverría, un poema épico fundacional de la literatura argentina con una problemática muy específica. El término de “cautivo” abre sentidos más amplios. Todas las personas tienen, consciente o inconscientemente, un ámbito que se vincula con la idea de estar cautivo. Pero también da espacio psíquico a la idea de quedar cautivado por algo, tal como se sienten muchas personas con la poesía, tal como es mi caso.

¿Quiénes conforman el equipo de elcautivo.net?

Es un acto en solitario, artesanal, un acto de atención y vigilia, de resistencia.

Gracias a todos y cada uno de los colaboradores y de los lectores, a su generosidad, permanece.

¿Cuántos años, cuántos números?

Fundé la revista en 2004, es decir, que en junio de este año cumple 20 años. La concebí como revista, nunca fue un blog ni una lista de correo. Nació como revista. La diseñaron dos alumnos míos, Eini Trujillo y Leonardo Salas, quien también diseñó el logo original. Les había dictado Lengua y Comunicación en el Departamento de Informática en el mítico IUT que ya no existe. 

Del 2004 al 2011, 7 años, 51 números. Tuvo en pausa forzosa, pero se mantuvo siempre en línea hasta 2016 cuando la empresa donde se alojaba cerró, entonces comenzó una segunda etapa con diseño de Jorge Gómez Jiménez, alojada en los servicios que él ofrece. En 2018, estrenó cabecera con diseño de Waleska Belisario, y ya alcanzamos el número 75. Ya para 2016, se estaba usando el formato del blog para revistas y páginas web.

Veo que además de autores venezolanos, también hay de otras latitudes. ¿Cuál es el criterio de elección? ¿Reciben colaboraciones?

A mí siempre me ha interesado la difusión de la literatura y de la poesía, no creo que sean saberes que pertenezcan a grupos ni a élites. Cuando fundé la revista estaba teniendo una vivencia muy rica de encuentros y festivales internacionales, quise compartir esas voces que iba conociendo. Las redes sociales no tenían el auge de hoy, así que una revista digital era una buena opción. Yo había vivido el proceso de creación y de sus dos primeros números de la revista Kalathos con Artemis Nader como directora y yo como editora. Así que no me era extraña la experiencia.

No estoy cerrada a colaboraciones, pero, en general, yo selecciono el material y lo solicito, también sobrevivo y respeto a los pocos que no he recibido. Me centro en los que sí han aceptado colaborar.

El criterio es intuitivo, basado en tantos años de lectura y en la pasión que siento por la poesía. A veces me sorprende el cuerpo que toma algún número, siempre dejo lugar a ese diálogo entre poetas que se establece en cada número.

¿Ensayo y poesía, solamente?

Poesía, poesía y ensayo sobre poesía, poetas o poemarios. A veces se cuelan otros géneros… La poesía no es un ámbito cerrado ni mi visión de mundo tampoco. Los vasos comunicantes. Creo en los vasos comunicantes. Lo culto y lo popular no me generan tensión, por eso la canción popular tiene su lugar en El cautivo. Además estamos en una época de híbridos y transgéneros literarios.

Por ejemplo, todas las crónicas de Arturo Almandoz que conformaron su libro Crónicas desde San Bernardino, aparecieron primero en El cautivo, algo que honra el trabajo cuidadoso que se ha hecho en todos estos años. 

¿Cuáles han sido las mayores satisfacciones y las mayores dificultades en estos años?

Satisfacciones: cada número logrado, algún comentario que reconoce el trabajo hecho o los trabajos que se presentan. El botón FILUC que recibí en 2022, concedido por la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (Venezuela). Dificultades: algunos inconvenientes para diagramar los textos o el manejo de los códigos en su etapa de montaje. Las circunstancias económicas y sociales, la distracción y el dolor, son cosas que dispersan y exigen un mayor enfoque.

¿Cómo ha sido la recepción?, ¿qué retroalimentación han recibido?

Diría que generosa y cálida por parte de los colaboradores y los lectores de la revista. 

¿Hay algún plan o apuesta a futuro, algún cambio?

Continuar. No estoy pensando en cambios, ellos se van presentando.

¿Qué piensas que se ha ganado y se ha perdido para la literatura en esta era digital?

No lo veo en términos de ganancia o pérdida. Es distinta. Cada época marca el discurso artístico y literario con cantidad de datos que percibe el creador, datos que vincula en su universo particular. Es un diálogo entre lo nuevo y lo viejo, la vanguardia y la tradición. 

Si quieres añadir algo, también se vale

Gracias, solo las gracias por darle este espacio a El cautivo.

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Cultura

Gladys Mendía: la furia poética y editora

Desde los 18 años, cuando publicaron un texto suyo por primera vez, Gladys Mendía, poeta, escritora y promotora, soñó con crear una revista literaria

Por Victorino Muñoz

/ Imagen Cortesía

Desde los 18 años, cuando publicaron un texto suyo por primera vez, Gladys Mendía, poeta, escritora y promotora, soñó con crear una revista literaria. En 2003 emigró a Chile, junto con su familia. Ese mismo año participa en el taller de creación poética, en la casa museo La Sebastiana de Valparaíso, como becaria de la fundación Neruda.

Y poco después comenzó a hacer realidad su sueño; aunque fue un poco más allá, porque además de la revista literaria, también creó un sello editorial y una feria, o furia, del libro, convirtiéndose en una embajadora de nuestras letras en tierras australes y una gran promotora de la literatura contemporánea universal.

En primer lugar, cuéntanos de dónde viene el nombre LP5

Viene de Los Poetas del 5, que nace oficial y públicamente el 5 de mayo del 2004, en la casa museo La Sebastiana, de la Fundación Neruda. Iniciamos con el propósito de difundir a escritores noveles latinoamericanos, a través de diversos formatos impresos, como publicaciones digitales: LP5.cl, Blog LP5, canal YouTube y editorial. Más tarde, se abre a escritores africanos y luego a los demás continentes.

El símbolo de LP5 es una ilustración antigua, llamada la “mano del filósofo” o la “mano de los misterios” y simboliza la transformación. La mano extendida como metáfora de los escritores actuales: multiplicidad abierta en la voluntad de crear, de transformar.

¿Qué quieres lograr?, ¿cuál es el objetivo que buscas con LP5?

Podríamos decir que son varios los objetivos. LP5 tiene por objeto promocionar, impulsar y apoyar iniciativas literarias y artísticas a través de actividades de gestión cultural y editorial, generando proyectos híbridos que buscan evidenciar las relaciones de la creación artística, literaria y crítica en la comunidad global.

De este modo, se propicia el intercambio permanente con nuevos escritores y artistas. LP5 se especializa en autores venezolanos, latinoamericanos, de pueblos originarios y africanos actuales, en diversos géneros como poesía, narrativa, ensayo, crónica, entrevista, diario, traducción, crítica literaria y artes visuales.

¿Cuántos títulos se han publicado hasta la fecha?

Son muchas las ediciones hasta ahora. Hace dieciséis años, por ejemplo, surgió la idea de hacer Brevísimas Antologías Arbitrarias, de las cuales por ahora van 18:  Me Urbe, Venezuela-Chile; Me Vibra, Panamá-Chile; Me Usa, Perú-Uruguay; Me Arde, Ecuador-Colombia; Me Une, África-América Latina, entre otras.

También, debido a la necesidad de difusión de la poesía escrita por mujeres, surgen antologías como: Viernes 3am; Fanky; Esos Raros Peinados; Inconsciente colectivo; Alma de diamante; Voces niñas; en las que están presentes autoras de Venezuela en relación a poetas de Argentina, Perú, Brasil, Puerto Rico, Catalunya y Galicia

Por otra parte, en abril del 2011 surgió la idea de hacer plaquettes de distribución gratuita. Así nació la colección Chipichipi Bombom con diez autores latinoamericanos. Luego vinieron otras colecciones como: Duc Blanc, con tres poetas catalanes; en el año 2012, poesía catalana traducida al castellano. El rap del exilio, en el que seis poetas latinoamericanos y uno africano, poetizaron sobre su experiencia migrante.

En el 2013, me apasioné por la poesía venezolana joven y creé tres líneas de una colección titulada Poesía Naciente Venezolana, cada una con cinco poetas. La primera fue Ojos de Videotape, luego Anhedonia y Al final de este viaje. También están las colecciones impresas: Gente, que está dedicada a la crónica. Plateado sobre plateado, dedicada a la poesía. Al lado del camino, dedicada a la narrativa y Giros dedicada al ensayo. 

Resumiendo, el número de títulos publicados: 52 de poesía, 23 de Colección Lenguas, 13 de narrativa, 3 de ensayo, 2 de crónica, 1 híbridos. Y en digital: 61 en poesía para descargar (https://lp5.cl/category/poesia-para-descargar/), 3 de narrativa para descargar… A esto se suman las publicaciones de las plaquettes y trípticos y las colecciones audiovisuales. Y cabe recordar los muchos los autores publicados en estos 20 años de la revista y el blog LP5.

Es bastante trabajo…

Pero no sólo hablemos de libros, también como mencioné se apuesta por otros formatos. Por ejemplo, la más reciente (En la desnudez de la luz: Poetas venezolanas nacidas en la década del 60) es una muestra, una colección de videopoemas, que puedes ver en el canal YouTube de la editorial. Las voces son de cada una de las autoras.

Además, están las colecciones audiovisuales dedicadas a mujeres poetas en su idioma original: Poetas euskeras, Poetas catalanas, Poetas gallegas. La colección de audiovisuales dedicada a las poéticas del mundo en sus idiomas originales: Mangle mundo, sin dejar de mencionar la colección audiovisual dedicada a los escritores venezolanos: Clips modernos, con 45 autores.

¿Cuáles han sido las mayores satisfacciones y las mayores dificultades en este tiempo que llevas con la editorial?

La mayor satisfacción es ver la felicidad de los autores al sentirse incluidos y difundidos, tomados en cuenta y valorizados; esa es mi mayor satisfacción. Lo demás es secundario, viene por añadidura. La difusión cultural la considero fundamental y viene como un resultado de lo primero.

La dificultad, podría ser la falta de espacios y recursos; pero, de todas maneras, eso no me ha cerrado el camino, sino que me ha permitido crear los espacios y usar los recursos que tengo a mano.

¿Qué piensas que te hace falta para avanzar al siguiente nivel?

La verdad no pienso en niveles… soy intuitiva en mi camino y mi proceso es orgánico, no sistemático: hago lo que se me muestra que hace falta.

¿Cómo se concilian las facetas de editora y de poeta?

Para mí es muy fácil conciliar estas facetas de mi vida: escribo desde los 14 años, es algo natural para mí como la respiración; y el trabajo editorial, ya a los 18 sabía que quería hacerlo, quería brindar la felicidad que el primer editor que me publicó me había generado a mí… así que realmente fluye muy natural y orgánico.

Cuéntanos de qué se trata la Furia del libro

Con respecto a la Furia del Libro, en el año 2009 Galo Ghigliotto y mi persona creamos una feria de editoriales independientes. Esta feria ha continuado hasta nuestros días. Yo ya no participo de la organización, pero sí participo con mi editorial.

En la Furia del Libro convergen más de 150 editoriales independientes. A partir del 2023 son dos encuentros al año. Allí podemos mostrar todo lo que hemos trabajado y conversar directamente con el público lector.

Para los interesados, ¿qué hay que hacer para publicar en LP5?

Como mi proceso editorial es muy intuitivo y pasional, no recibo manuscritos para publicar libros. Solo recibo colaboraciones para la revista y el blog. Para publicar a alguien, tengo que haber leído sus textos, tengo que conocer su obra de tiempo atrás y enamorarme de ella; con esa fuerza, con esa energía, me dedico completamente.

En la antigüedad, las furias o erinias eran vistas como la personificación de la venganza o el castigo. Pero también se consideraban las guardianas de la justicia. En la actualidad, el concepto de furia conserva algo de esa energía, la fuerza, el poder de las Erinias; así que no es extraño ligar esta la palabra a la poesía, que también es una fuerza transformadora. Y es la fuerza en la que se apoya Gladys Mendía para continuar con su trabajo como editora, día a día.

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Cultura

Estos son los ganadores de los Oscar 2024

‘Oppenheimer’, la película biográfica sobre el padre de la bomba atómica, ha sido la gran ganadora

Por ÉP

/Foto  Jordan StraussInvisionAP

Los Premios Oscar  se desarrollaron este domingo en el Dolby Theatre de Los Ángeles. Estos son los ganadores de estos galardones de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood:

    El premio al mejor filme internacional:

    ‘La zona de interés’, de Jonathan Glazer.

    En maquillaje y peluquería:

    ‘Pobres criaturas’.

Mejor diseño de producción:

    ‘Pobres criaturas’.

    Mejor vestuario:

    ‘Pobres criaturas’.

Mejor largometraje de animación:

    ‘El chico y la garza’, de Hayao Miyazaki.

    Mejor guion original:

    Justine Triet y Arthur Harari por ‘Anatomía de una caída’.

    Guion adaptado:

    Cord Jefferson por ‘American Fiction’.

    Mejor actriz de reparto:

    Da’Vine Joy Randolph por ‘Los que se quedan’, de Alexander Payne.

Mejor actor de reparto:

    Robert Downey Jr., por ‘Oppenheimer’, de Christopher Nolan.

    Efectos Especiales:

    ‘Godzilla: Minus One’.

    Mejor corto documental:

    ‘The Last Repair Shop’, de Kris Bowers y Ben Proudfoot.

    Mejor documental:

    ’20 días en Mariúpol’, de Mstyslav Chernov.

    Mejor dirección de fotografía:

    Hoyte van Hoytema, por ‘Oppenheimer’.

Mejor montaje:

    Jennifer Lame, por ‘Oppenheimer’.

    Mejor corto de ficción:

    ‘La maravillosa historia de Henry Sugar’, de Wes Anderson.

    Mejor sonido:

    Tarn Willers y Johnnie Burn, por ‘La zona de interés’.

    Mejor banda sonora:

    Ludwig Göransson, por ‘Oppenheimer’.

    Mejor canción:

    ‘What Was I Made For?’, de ‘Barbie’, interpretada por

    Billie Eilish y su hermano Finneas O’Connell.

    Mejor actor protagonista:

    Cillian Murphy, por ‘Oppenheimer’.

 Mejor dirección:

    Christopher Nolan, por ‘Oppenheimer’.

    Mejor actriz protagonista:

    Emma Stone, por ‘Pobres criaturas’.

    Mejor película:

    ‘Oppenheimer’.

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